La boda de Ana y Marc

21 febrero, 2019



Ana y Marc se casaron el año pasado en Sevilla. Son de esas parejas que me cautivan desde que entran por la puerta, y con los que me siento muy identificados, por eso estaba deseando contaros su preciosa boda.

Se conocieron en Milwaukee en su año de intercambio con la Universidad. Años después, se casarían un 28 de abril, fecha muy meditada y con mucho significado para ellos. Ana es muy cuadriculada y tenía las cosas muy claras.

Para las invitaciones, eligieron un modelo sencillo, elegante y precioso. Ana vino a Micrapelbodas, y como os ocurre a muchas de vosotras no sabía lo que quería, pero sí tenía claro lo que no quería. Y… después de charlar con ella y mostrarle varios modelos de invitaciones de boda se decantó por el gris brocado.

“Queríamos algo sencillo pero elegante, que con el paso de los años siempre nos parecieran preciosas. Nos encanta el gris, y el dibujo tipo brocado ¡Nos encantó!”

Creo que fue muy buena elección, además se las hicimos en varios idiomas: en catalán, a petición de Marc, en castellano y en inglés. Cada familia imprimió el remite en la solapa de los sobres, detalle que me parece precioso.

El planito llevaba acuarela, ideal para darle un toque actual y de color. Acuarela que utilizarían también para los misales, tarjetones para testigos y carpetilla de firmas de testigos. Y para terminar las invitaciones de una forma perfecta contaron con la caligrafía de nuestras queridas un martillo de cristal es feo.

Para su vestido de novia eligió a Fernando Claro,

” Mi madre y yo queríamos en el vestido encajes, bordados, crepe de seda… Al llegar a la cita, Fernando me preguntó: ¿Qué te gusta? y ya empecé como una loca a explicarle lo que queríamos” 

Nos cuentan que Fernando fue muy cercano y profesional y empezó a sacar telas y ponérselas por encima y ellas quedaron maravilladas, ¡era justo lo que querían!

Los complementos tenían un gran significado sentimental para Ana, el velo fue de Francisco Carrera (Paquili) y la tiara de la joyería Pilar Román, joyería donde pasaba horas con su abuela. Llevó dos pares de zapatos de infarto, cada uno de 14 cm de altura, regalados por sus amigas de Kurt Geiger y de Steve Madden.

La preciosa caja de la foto es de seda y papel

” El ramo era en honor al Simpecado Triana, llevaba romero, lirio, jazmín, azucena, albahaca, rosa y alhelí, las flores que la definen en su Salve: ” Eres mata de romero, lirio marismeño, ramo de jazmín, azucena de Triana, tallo de albahaca, rosa y alhelí”

Fue uno de los momentos más especiales ese día, según nos cuenta Ana. Le ofrecieron a la Virgen una réplica del ramo y le cantaron una Salve con la que bendijera su matrimonio.

Para peluquería y maquillajé contó con Hermanos Delgado, peluquería de confianza de su abuela, su madre y ahora también, de nuestra querida Ana.

Se casaron en la Iglesia de San Pedro, elegida por el vínculo familiar con la Hermandad. El Padre Ángel, amigo de la familia, hizo que la ceremonia fuese la más emotiva de todas.

Posteriormente lo festejaron en la Hacienda Clarevot, que fue la elegida por su encanto y estilo andaluz, del que quisieron presumir ante sus invitados.

Para los complementos: meseros, listas de mesas y minutas, escogieron lugares estadounidenses, país dónde se conocieron sus familias. 

“Alejandra y Cristina prepararon unos cartelitos preciosos que conseguimos rescatar y guardamos con oro en paño. El más especial para nosotros fue el nombre de la mesa presidencial, Bryant Park, restaurante de Nueva York ¡donde se conocieron nuestras familiar por primera vez! “


Nos cuenta Ana, que contratar a Xite&co fue la mejor decisión, que como ya sabéis ¡la fiesta está asegurada con ellos!. Actuaron Son de Cuba, un grupo de Sanlúcar de Barrameda que aportaron el toque de “flamenquito” a la fiesta. Ladame Jazz, con su espectacular voz puso a bailar a todos los invitados. Finalmente Ana sorprendió a todos, siendo la gran protagonista  cuando se atrevió a cantar a su flamante marido el “cuando vuelva a Sevilla en primavera”.

“Supongo que casi todas las novias se vuelven locas con algo. Yo me volví loca con la música”

El catering elegido por Ana y Marc fue Miguel Angel, que sirvió además cava catalán durante toda la celebración. La espectacular decoración florar fue obra de Ángela, de la Hacienda Clarevot.

Como Ana es tan meticulosa no quería dejar ningún cabo suelto y decidió contratar a Te ayudamos con Ilusión, una apoyo fundamental para poner en pie todo el trabajo realizado por los novios. 

Las fotos de la boda son de Alejandra Ortíz y el video de Ochoveiticuatro. Os dejamos un resumen para que podáis vivirla más de cerca.

 

 

 

 

Un pensamiento en “La boda de Ana y Marc

  1. Pingback: La boda de Angela y Javier - MICRAPELBODAS - invitaciones de bodas exclusivas y diferentes, realizadas a mano de forma artesanal

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *