La boda de María y Antonio

10 julio, 2017



La boda de María y Antonio fue preciosa, y ha sido todo un placer poder participar en ella. Siempre es un gusto trabajar con novios que dan importancia a la papelería de su boda y que aprecian lo que ofrecemos respecto a calidad y posibilidades de personalización. Así de bonitas quedaron las invitaciones y esto es lo que nos cuenta María sobre ellas:

“Pensamos que una boda empieza con la invitación y queríamos que esa primera impresión fuese especial. Por eso elegimos a Micrapelbodas, porque desde el primer momento nos gustó tanto el trato como las posibilidades que nos ofrecían. Nada más tocar el papel y ver los diseños ya supimos que lo íbamos a hacer con ellos. Nos causó tan buena impresión que no dudamos en contar con ellos también para los misales y libro de testigos.

Queríamos unas invitaciones que tuvieran un toque clásico pero a la vez original. Partiendo de esta idea, quisimos cuidar el papel, la presentación y personalizarlo; Antonio haciendo el dibujo de la capilla a grafito y yo, dándole el toque de color con la flor en los sobres, que tanto me gustan para decorar cualquier rincón o para utilizar en una ocasión como esta. Ellas supieron aconsejarnos muy bien.”

María iba sencilla y radiante con un precioso vestido de Fernando Claro. Nos cuenta que visitó varios sitios, pero nada más salir de la primera cita, sabía que lo harían ellos. La madrina y su madre también se hicieron el vestido ahí… “¡Qué buenos ratos pasamos! Fue todo un acierto. Sin saber muy bien cómo queríamos el vestido, supo captar nuestro estilo a la perfección.”

El vestido llevaba unos encajes antiguos en las mangas, que fueron de unas tías abuelas de Antonio. “Los llevamos como posibilidad, sin saber si los iba a utilizar o no, pero el equipo de Fernando claro les supo dar el toque necesario desde el primer momento y nos encantó la propuesta que nos hizo.”

Como complementos escogió unos zapatos en ante nude de Adolfo Domínguez que le regaló su abuela. La tiara la encontró en El Patio Antigüedades. “Quería algo sencillo pero, al igual que con las invitaciones, que tuviera algo especial. Por eso la elegí; con la joya en la parte central y la tiara forrada por terciopelo en color nude”. El ramo se lo regalaron sus amigas y se lo hicieron en Cártamo, floristería habitual en nuestro blog, que también llevó a cabo la decoración floral de la Iglesia. Como broche final llevó unos pendientes de su abuela, que también llevó su madre en su boda, y el anillo de pedida de zafiro y oro blanco.

La maquilló y peinó Manuel Cecilio, otro profesional que ya es habitual en el blog. “Nos encantó el resultado, además de lo fácil que hacía todo y el buen ambiente que creaba. Lo pasamos muy bien en los previos de la boda, tanto con Encarnación Campanario, él, mi familia, los que venían y salían… muy divertido”.

María y Antonio se casaron en la Iglesia de Los Estudiantes. Nos cuenta María que querían una iglesia pequeña en la que sentir cerca a sus familiares y amigos, y en ésta lo consiguieron. “También la elegimos por ser la hermandad de Antonio. Fue una ceremonia muy entrañable y muy alegre, ya que que quien nos casó nos conocía desde hace mucho tiempo.”

Después lo celebraron en El Pino de San José, vieron muchos sitios pero este les encantó por sus jardines y por la zona de baile, especialmente. “La carpa hacía que todos estuvieran en el mismo sitio, lo que ayudó al ambiente de fiesta.”

El sitting plan fue diferente y especial. Antonio es arquitecto y creó una maqueta del salón, en la que indicaba en cada mesa el número y nombre de los invitados. El catering lo sirvió Miguel Ángel.

La música fue un tema que se tomaron muy en serio. “Tanto el grupito (Flamen Kings) como el Dj (Juan Aguado de Son Música) se ganaron a los invitados desde el minuto uno. La gente se volcó con ellos, de hecho, lo recuerdan como un rato muy divertido por lo bien que amenizaron la fiesta.”

Todas las fotos son de Encarnación Campanario. Un trabajo precioso e impecable del que María sólo nos cuenta maravillas: “Nos gustó desde el primer momento, además, nos sentimos con ellos súper cómodos. Dieron mucha tranquilidad en el día de la boda. Tienen un don para captar momentos especiales. Son encantadores y el trato fue excepcional.”

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