La boda de Rocío y Manuel en Sevilla

30 octubre, 2017



Rocío y Manuel se casaron en septiembre del año pasado en Sevilla. Fueron unos novios muy especiales ya que Rocío estudió en el mismo colegio que nuestra compañera Cristina y eran muy amigas, por lo que no nos pudo hacer más ilusión poder participar en su gran día con todas las aventuras que habían vivido desde pequeñas.

A pesar de ser personas muy diferentes, Rocío y Manuel tenían bastantes ideas en común respecto a la boda. Querían unas invitaciones de Micrapelbodas sencillas, que fueran clásicas pero con un detalle que las hiciese diferente y  juveniles.

Para ello, eligieron un tarjetón con un sobre de plumeti gris. Decidieron hacer dos modelos e invertir los colores para diferenciarlas, un toque diferente y que gustó muchísimo.

“El resultado nos encantó, fue una mezcla entre elegancia y modernidad que quedó muy guay”.

El estilismo corrió de la mano de Mayte del Valle, llevaba cuidándole el pelo y la piel durante mucho tiempo por lo que no dudó a la hora de elegirla para el gran día. Después de varias charlas y pruebas, decidió llevar una coleta baja de bolas, natural y algo despeinada. Para el maquillaje eligió algo muy natural con los ojos marcados y los labios en rojos como suele llevarlos a diario, algo que le identifica muchísimo y en lo que no quiso jugársela. El perfume regalo de sus amigas y que también suele usar a diario, Chanel Chance.

Como complemento al peinado, Rocío eligió a Jose de Antojos de Mujer para que se lo creara. Le transmitió la idea que quería de algo que le rodeara la cabeza y de forma asimétrica simulando un coral, una pieza súper especial llena de detalles pequeños.

“Para mí, el tocado más bonito del mundo. Creo que era la guinda para el vestido”

Para los pendientes, regalo de su madre,  tenía en mente la idea, o al menos la piedra, la esmeralda y no tuvo duda en lucirlos en su boda. Se decantó por una pieza discreta con dos esmeraldas rodeadas de circonitas y montura en oro blanco de la firma Blasfor. Como complemento en las manos, llevaba un anillo de plata con esmeralda, regalo de su cuñado.

Rocío es seguidora de Rafa García Forcada desde hace muchos años, y se sentía muy identificada con él y con el aire tan fresco que le da a los vestidos, por lo que no lo dudó a la hora de elegir el diseñador. El resultado, un vestido con mucha caída, tejidos entrelazados y un fantástico nudo en la parte delantera. Todo muy natural y sin apenas cortes.

Los zapatos, unos stilettos altos con moña no pudieron quedarle más ideales. Fue un regalo de sus amigas y se los hicieron en Uniqshoes. Eligió un color rosa oscuro empolvado en ante, más adecuado para una boda a finales de verano, le grabaron el nombre de sus amigas y la fecha de la boda.

Del diseño del ramo se encargó Cártamo. Como otras tantas cosas, tenía muy claro que quería un ramo con color, con un toque silvestre y que llevara su flor favorita, la hortensia. Fueron hablando de varias flores que le gustaban, fue escogiendo y así salió el ramo que llevó. Hortensias, astilbe, eucalipto, pequeñas cabezas blancas de nardos para llevar algo de color, y craspedias. Para unirlo le puso un lazo de terciopelo del mismo color de los zapatos.

Manuel  eligió para el gran día un traje de chaqueta de tres piezas gris marengo confeccionado a medida por la sastrería Composturas Textiles. La camisa era celeste con cuello blanco de Javier Sobrino. La corbata, de Carolina Herrera, regalo de un amigo íntimo, tenía un estampado de pata de gallo en tonos burdeos y azules y para darle una sorpresa a la novia, (os revelamos el motivo más adelante), Manuel lució unos gemelos de piñas doradas pequeñitas diseñadas por Le Voila. Para los Zapatos, regalo de otro amigo, Manuel eligió unos Oxford negros de la firma Crownhill.

Como detalle curioso, no quiso dejarse en casa las gafas que lo personalizan y las llevó puestas, unas Persol.

Se casaron en la iglesia de San Antonio Abad en Sevilla y aunque no fue la iglesia que manda por tradición, no tuvieron discusión alguna en cuanto al lugar ya que Manuel y su familia son hermanos del Silencio de toda la vida y la boda tenía que celebrarse allí. La iglesia estaba preciosa, tuvieron la suerte de tener las tres imágenes juntas en el altar, ya que días después se celebraba el triduo de la Santa Cruz.

La decoración florar fue de Jardín de la Caridad, con centros blancos con toques rosas y algo de amarillo. Tenía que ser algo muy discreto y así quedó a la vez que elegante.

La ceremonia fue muy bonita y emotiva, participaron todos sus amigos y al final, Manuel leyó una acción de gracias que habían escrito ambos.

Para la celebración  eligieron la hacienda El Cortijuelo, en Espartinas del grupo El Candil. Tenían varias razones por la que elegirla, ya que conocían sus restaurantes, habían estado en otras bodas con ellos y les pareció una hacienda bonita y de tamaño no excesivo. Al ser tipo cocktail, querían tener la sensación de estar todos juntos, “cerca”.

La decoración era algo que a Rocío le traía de cabeza, porque aunque contó con la ayuda de la decoradora de la hacienda, ella seguía con sus ideas claras. Para los centros de mesa, pusieron piñas pintadas en dorado y rellenas de flores, cosa que le encanta a Rocío, de ahí los gemelos del novio.

Tras mucho debatir y pensar, decidió encargarse personalmente del tema de los centros y gracias a sus amigos fue posible cumplir su sueño ya que estuvieron hasta la misma semana de la boda vaciando y pintando piñas para tenerlas lista el día de antes y así poder ponerle las flores, quedaron preciosas. Toda la decoración tenía un aire como muy tropical, un jardín en una noche de verano, con guirnaldas de luces, velas, flores de colores fuertes…

“Quedó genial, pero reconozco que la semana de la boda estuve desquiciada con el tema”

El ramo de novia no se lo regaló a nadie, ya que había sido un regalo de dos amigas, por lo que decidió sorprenderlas y encargó dos réplicas del suyo para regalárselos. Quedaron encantadísimas.

Rocio quiso dar un cambio de aire a su vestido para la fiesta, por lo que después de quitarse el velo, se cambió de zapatos y se puso unas sandalias con plataforma en color dorado de Paco Rodriguez, además quiso darle un cambio de aire al vestido con un broche de oro y una perla, pieza prestada por su madre y modificando así el cuello. Se quitó los pendientes de esmeralda  y se puso unos en oro y rosa de Antik.

Decidieron no dar regalos a los invitados y contratar un fotomatón con Risbox en la fiesta, donde amenizaron la noche con disfraces y millones de fotos para que los invitados se la llevaran de recuerdo.

De las fotos se encargaron My one and only.

Como guinda  final disfrutaron de un fantástico viaje a Nueva York y las Bahamas, el viaje de sus vidas.

“Pero sin duda, el día de la boda, es el más emocionaste que he vivido nunca”

 

Un pensamiento en “La boda de Rocío y Manuel en Sevilla

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